Probióticos como tratamiento del Síndrome de Intestino Irritable

27 de Septiembre de 2012 • Noticias del editor, Noticias MédicasLeer más »

   Se sabe desde hace algunos años que la microbiota intestinal juega un importante papel en el desarrollo del síndrome de intestino irritable (SII) y que por este motivo los probióticos son claramente beneficiosos en el control de sus síntomas, sobre todo en aquellas formas de la enfermedad que se presentan después de un cuadro infeccioso o aquellas que cursan predominantemente con diarrea.

   El doctor Giovanni Barbara del Departamento de Medicina Clínica y Centro de Investigación Biomédica Aplicada de la Universidad de Bolonia (Italia), publica en la revista Journal of Clinical Gastroenterology de Octubre, un interesante trabajo donde se recoge los últimos avances en la investigación de la etiopatogenia del SII y su tratamiento con probióticos.

   Indica en el artículo que varios estudios realizados hasta la fecha, sugieren que la enfermedad se desarrolla por una interacción particular entre los factores luminales (alimentos y bacterias que residen en el intestino), la barrera epitelial y el sistema inmune de la mucosa. Así, algunos trabajos actuales demuestran que en la mucosa del intestino delgado y colon de estos pacientes existe una disminución de la expresión y reorganización estructural de las proteínas, lo que conlleva un aumento de la permeabilidad intestinal con salida de antígenos a través del epitelio, causando la sobreestimulación del sistema inmune de la mucosa, sobre todo a través de los mastocitos. Este tipo de células presentes en los procesos alérgicos, liberarán sustancias como histamina, proteasas y prostanoides, que participarán en la perpetuación de la disfunción de la permeabilidad mucosa y contribuirán a una activación anormal de las respuestas neurales del plexo mientérico. Esta hiperestimulación provocará finalmente los dos hallazgos comunes en la enfermedad: una alta percepción del dolor abdominal por disminución del umbral sensitivo visceral y cambios en la motilidad intestinal.

   Los antibióticos no absorbibles, como la Rifaximina, y sobre todo los probióticos, al interactuar de forma decisiva con la flora intestinal, se consideran hoy en día una clara opción terapéutica en el SII, sobre todo en la forma postinfecciosa y aquella que cursa con diarrea. Se piensa que los probióticos poseen claros efectos antinflamatorios al mejorar la homeostasis de la barrera de la mucosa intestinal, reduciendo por tanto la hipersensibilidad visceral y las alteraciones de la motilidad.

   Concluye remarcando que se ha demostrado no obstante que no todos los probióticos actúan de forma similar en todos los pacientes, por lo que la identificación de cepas de probióticas específicas para los distintos subgrupos de pacientes con SII representa actualmente el desafío inmediato para la industria farmacéutica.