Sensibilidad al gluten no celíaca, ¿hay qué preocuparse?

7 de Junio de 2014 • Noticias del editor, Noticias MédicasLeer más »

Bajo este curioso título se publica este mes en la revista BMC Medicine una revisión sobre la cada vez más reconocida sensibilidad al gluten no celiaca (1). El Dr. Knut EA Lundin, miembro del Departamento de Gastroenterología del Hospital Universitario Rikshospitalet y del Centro de Regulación Inmune de la Universidad de Oslo, recoge en este trabajo lo último conocido sobre esta entidad y que se caracteriza por la presencia de síntomas similares a los de la celiaquía pero sin que existan criterios clínicos, analíticos o anatomopatológicos para el diagnóstico de ésta.

Por lo tanto, los pacientes con sensibilidad al gluten no celíaca suelen padecer un cuadro clínico variable que recuerda a un síndrome de intestino irritable asociado o no a un cuadro similar a la fibromialgia y que  incluso remeda en sus formas más intensas a una celiaquía. Los pacientes con frecuencia presentan dolor abdominal, episodios de diarrea, meteorismo, dolores articulares, cefalea, decaimiento general, depresión, ansiedad, etc. Pero sin embargo los estudios analíticos siempre serán normales, incluidos los anticuerpos de la clase IgA antitransglutaminasa y antiendomisio, y las biopsias intestinales también mostrarán ausencia de patrón inflamatorio significativo o atrofia de las vellosidades intestinales. Una dieta excluyente de gluten hace que mejoren o desaparezcan los síntomas, reapareciendo de nuevo en las primeras 24 horas si se reintroduce de nuevo una dieta normal.

 

Recientemente el Dr. Umberto Volta, un internista que desarrolla su labor científica en Bolonia y es presidente del Comité Científico Nacional de la Asociación Italania de Celíaquía, ha publicado en la misma revista un trabajo multicéntrico realizado en 37 centros especializados en los que se reclutó durante un año a 12.255 personas para evaluar la prevalencia y características demográficas de la enfermedad (2).

Un total de 486 pacientes, es decir un 3,19% de total de encuestados, reunían criterios clínicos de sensibilidad no celiaca al gluten y 340 pacientes eran enfermos celíacos, es decir un total del 2’77%. La edad media de los pacientes con sensibilidad no celíaca al gluten era de 38 años (con un rango entre 3 y 81 años) y significativamente mayor que la de los pacientes celíacos. También destacaba que la afectación del sexo femenino era 5 veces superior a la de los hombres.

Los trastornos asociados más frecuentes fueron síndrome del intestino irritable (47%), intolerancia a otros alimentos (35%) y alergia mediada por IgE (22%). Una o más enfermedad autoinmunes asociadas se detectó en el 14% de los casos. En cuanto a la historia familiar, el 18% tenían un pariente cercano con enfermedad celíaca, pero no se encontró correlación con mayor positividad para los antígenos de histocompatibilidad HLA-DQ2/-DQ8. Otros datos curiosos es que aunque los anticuerpos IgA siempre fueron negativos, se detectaron anticuerpos IgG anti-gliadina en el 25% de los pacientes evaluados.

Sólo una proporción de pacientes se sometieron a biopsia duodenal. Para aquellos que lo hizo, las biopsias mostraron mucosa intestinal normal (69%) o leve aumento de los linfocitos intraepiteliales (31%), pero nunca atrofia vellositaria.

 

Sin embargo la intolerancia al gluten no celiaca no es una enfermedad grave a diferencia de la celiaquía, ya que si los pacientes no siguen una dieta estricta sin gluten nunca desarrollaran complicaciones. Por lo tanto ¿porqué preocuparse?, se pregunta el Dr. Lundin.

Y se responde a si mismo: porque es una entidad muy frecuente y prevalente, que con cierta frecuencia produce una grave alteración de la calidad de vida, un alto absentismo laboral y un gran consumo de recursos sanitarios. Es por tanto importante concienciar a la clase médica de que esta entidad existe y hay que intentar diagnosticarla a tiempo.

También hay que concienciar a los pacientes para que antes de tomar cualquier decisión como una dieta sin gluten consulten al médico. Una dieta estricta sin gluten por un largo periodo de tiempo antes de ir a la consulta implica en muchos casos una negativización de los anticuerpos y normalización de las biopsias por lo que será más difícil diferenciarla de la celiaquía y aunque en ambas entidades la dieta es muy importante, en la celiaquía siempre debe de ser estricta para evitar las complicaciones, pero no en la intolerancia no celíaca al gluten, donde la dieta será en ocasiones temporal y permisiva.

 

(1) Non-celiac gluten sensitivity – why worry?. Lundin KE. BMC Med. 2014 May 23; 12(1): 86. (free full text)

(2) An Italian prospective multicenter survey on patients suspected of having non-celiac gluten sensitivity. Volta U, Bardella MT, Calabrò A, Troncone R, Corazza GR.BMC Med. 2014 May 23; 12(1): 85