Microbiota y eje intestino-cerebro: algo más que una relación casual.

21 de febrero de 2015 • Noticias del editor, Noticias MédicasLeer más »

El SII, autismo, enfermedad de Parkinson, ansiedad, depresión, dolor crónico, fibromialgia y obesidad, podrían ser en parte el resultado de una microbiota intestinal que interacciona de forma anómala y bidireccional con el eje cerebro-intestino. Esta es la interesante conclusión de un magnífico trabajo de revisión que se publica este mes en la revista The Journal of Clinical Investigation por el Dr. Emeran A Mayer et al y que se puede consultar a texto completo pinchando este enlace.

Según los autores la microbiota y sus metabolitos pueden estar implicados en números procesos que modulan la permeabilidad intestinal, la función inmune de la mucosa, la motilidad intestinal, la sensibilidad visceral y la actividad del sistema nervioso entérico. También la microbiota y sus productos metabólicos pueden actuar a nivel cerebral alterando el comportamiento emocional, la modulación del dolor y la conducta alimentaria, siendo en parte responsable de algunos trastornos psiquiátricos, enfermedades neurológicas y obesidad. Además hay trabajos que indican que la propia microbiota puede verse también alterada por el cerebro a través del sistema nervioso autónomo, alterándose su composición y función tras recibir señales anómalas.

En los últimos años se ha introducido de forma progresiva el uso de antibióticos y probióticos, lo que ha supuesto un gran avance en el tratamiento de algunas de estas enfermedades, sobre todo en el SII, pero su eficacia real aún esta por medir según los autores en otras enfermedades implicadas. El transplante de heces podría ser también muy eficaz para cambiar el curso de determinadas enfermedades ya mencionadas, tal y como apuntan las últimas investigaciones.

Queda aún por definir si la microbiota de la madre influye sobre el desarrollo cerebral fetal a través de la liberación de determinados metabolitos y si el uso de determinados antibióticos que pueden producir grandes cambios en el microbioma intestinal podrían llevar al desarrollo de determinados trastornos psicóticos. Pero cada día hay más evidencia de que esto podría ser así.

Si parece ya demostrado que la microbiota influye de forma decisiva en los trastornos de la conducta alimentaria y obesidad tras alterar los receptores del gusto, los receptores de los ácido grasos, los mecanismo de transporte intestinal y cambios en la liberación de las hormonas que controlan el hambre y la saciedad (leptinas).

 

Eje microbiota-intestino-cerebro