Utilidad del Test de Hidrógeno Espirado en el Síndrome de Intestino Irritable

10 de diciembre de 2017 • Noticias del editor, Noticias MédicasLeer más »

Hasta un un 68% de los pacientes con SII pueden tener algún tipo de intolerancia. Según nuestro estudio el 27% la tienen a la lactosa, 61% a la fructosa-sorbitol y el 20% a ambos azúcares, apareciendo sobrecrecimiento bacteriano hasta en el 18% de los pacientes en lo que se sospecho este. Una dieta excluyente dirigida a este tipo de intolerancias mejoró los síntomas de forma significativa en más del 60% de los estudiados, por lo que investigar este tipo de intolerancias parece una buena medida dentro del estudio de estos pacientes.

 

En el transcurso de la XXV Reunión del Grupo Español de Motilidad Digestiva celebrada recientemente en Valencia y que como cada año ha reunido a unos 200  congresistas entre Gastroenterólogos, Cirujanos e Investigadores de Ciencias Básicas, el Dr. Suárez Crespo ha presentado una ponencia en la que se evalúa la “Utilidad del Test de Hidrógeno espirado en el Síndrome de Intestino Irritable” y cuyo resumen incluimos más adelante.

La mesa redonda titulada: “Aspectos diagnósticos y terapéuticos en el SII subtipos diarrea y mixto y en la diarrea funcional” fue moderada por el Dr Cecilio Santander (Hospital La Princesa de Madrid) y estaba integrada por cuatro ponentes expertos (en la foto de izquierda a derecha): el Dr. Javier Alcedo (Hospital Miguel Servet, Zaragoza), Dr. Javier Santos (Hospital Vall d’Hebrón, Barcelona), Dr. Agustin Balboa (Clínica Tecknon, Barcelona) y el Dr. José Francisco Suárez (Hospital Torrecárdenas y Hospital HLA Mediterráneo, Almería).

 


Resumen de la ponencia:

 

Fundamentos del test de Hidrógeno espirado:

Un porcentaje elevado de la población no absorben bien en intestino delgado disacáridos como la lactosa, monosacáridos como la fructosa o polioles como el sorbitol. Cuando estos azúcares no absorbidos llegan al colon las bacterias los fermentan liberando gas H2 (también CO2 y CH4) el cual difunde fácilmente al torrente sanguíneo, siendo exhalado con la respiración, pudiéndose por tanto medirse con el equipo adecuado, el grado de malabsorción. Pero además esta fermentación hace que se liberen agua, ácidos grasos y ácido láctico, qué junto al gas liberado, produce los síntomas de la intolerancia: meteorismo, distensión, dolor abdominal, borborigmos, diarrea (en algunos casos estreñimiento), náuseas y en ocasiones cefalea

Realizar el test de H2 espirado combinando fructosa y sorbitol puede incrementar la intolerancia porque ambos se absorben por el mismo mecanismo y por tanto se interfieren, pero es así como se encuentran en muchos alimentos y este método por tanto se justifica, porque es una prueba funcional.

En el sobrecrecimiento bacteriano (SIBO) el consumo de azúcares como la glucosa, que se absorben fácilmente en los primeros segmentos del yeyuno por un mecanismo pasivo, produce incrementos precoces de H2 cuando en las personas normales no lo hace. También se pueden usar, aunque es más difícil su interpretación, lactulosa o lactitol, azúcares no absorbibles en condiciones normales y que producen en el caso de SIBO doble pico de H2 espirado, uno precoz que corresponde al intestino delgado y otro tardío que corresponde al colon.

 

Utilidad del Test de Hidrógeno espirado en pacientes con Síndrome de intestino irritable (SII):

Los síntomas de las intolerancias y el SIBO pueden ser muy similares a los del SII y otros trastornos digestivos funcionales y aunque la intolerancia solo puede explicar un número limitado de estos trastornos, con frecuencia se solapan ambos síndromes, por lo que tras una dieta adecuada muchos de los pacientes pueden mejorar de forma notable o quedar incluso asintomáticos. Al tratarse de un test fácil de realizar, no invasivo, de bajo coste y alto valor diagnóstico, al que se asocia la demanda cada vez más frecuente del paciente mediático, justificaría su uso en estos pacientes de forma casi rutinaria. Para ello se presentan tres trabajos propios con las limitaciones de ser retrospectivos pero con la ventaja de incluir un elevado número de pacientes.

1) El primer estudio, dirigido a cuantificar la frecuencia de estos trastornos en pacientes con sintomatología funcional en general, sin distinguir síndromes específicos, recoge 3.638 pacientes remitidos durante 5 años por médicos ajenos a nuestra consulta de trastornos funcionales digestivos, para la realización de un test de H2 espirado por presentar síntomas sugerentes de intolerancia o SIBO. En total se realizaron 5.438 test de H2 espirado, 2.411 test de tolerancia a lactosa, 2.831 test de tolerancia a fructosa-sorbitol y 206 test de sobrecrecimiento bacteriano. La malabsorción de lactosa fue demostrada hasta en el 39% de los pacientes, siendo en la mayoría de ellos moderada a grave en el 29% del total, apareciendo los síntomas durante el incremento de H2 espirado en la gran mayoría de ellos (solo un 2% no los presentó). La malabsorción de fructosa-sorbitol fue mucho más frecuente, apareciendo hasta en el 76% de los casos estudiados, siendo moderada a grave en el 52%, apareciendo síntomas de intolerancia en la mayoría (solo un 3% no los tuvieron). En 1.919 pacientes se realizó los dos estudios (lactosa y fructosa-sorbitol); en este grupo hasta un 79% tenían al menos un test positivo, apareciendo doble intolerancia hasta en el 31%. SIBO apareció hasta en el 8% de los pacientes, siendo el doble de frecuente cuando se realiza en pacientes con doble intolerancia. 

2) El segundo estudio se realiza para valorar la frecuencia de las intolerancias y el SIBO en pacientes con diagnóstico de SII, evaluando su frecuencia comparándolo con los anteriores y dividiéndolos en los distintos subtipos de SII conocidos para ver si existen diferencias. Para ello se han recogido datos de 295 pacientes de nuestra consulta a los que se realizó un total de 622 test de H2 espirado: 295 con lactosa, 295 con fructosa-sorbitol y 32 de SIBO. Sin distinguir ningún subtipo de SII hasta un 68% de los pacientes tenía algún tipo de intolerancia: 27% a lactosa, 61% a fructosa-sorbitol y 20% a ambos azúcares (29% de los dobles intolerantes), por lo que los datos son muy similares a los del estudio anterior. En el subtipo SII-D era más frecuente la intolerancia a carbohidratos, pero solo en un 45% de los pacientes con SII-E o SII-M los test fueron negativos. El SIBO apareció en el 16% de los pacientes a los que se realizó este estudio, generalmente se indicó por doble intolerancia o factores clínicos que la hacían sospechar. Por lo tanto, podemos concluir que en los pacientes con SII es muy frecuente este tipo de trastornos, incluso en los subtipos que no cursan con predominio diarrea, lo cual justifica su amplio uso.

3) El tercer estudio evalúa si los síntomas del SII pueden deberse en gran parte a la intolerancia y si mejoran clínicamente con una dieta excluyente dirigida. Se selecciona para este estudio pacientes con SII que dieron positivo en al menos un test de tolerancia y que posteriormente pudieron ser revisados en consulta para valorar su mejoría tras dieta excluyente específica. De los 303 pacientes incluidos con SII-D e intolerancias, hasta un 51% de los que la tenían a lactosa estaban muy bien y el 29% estaban mejor,  solo el 20% estaban igual o peor; hasta un 34% de los que tenían intolerancia a fructosa-sorbitol estaban muy bien y un 58% estaban mejor y solo un 8% no habían mejorado o estaban peor; y hasta un 25% de los que tenían doble intolerancia estaban muy bien, el 61% estaban mejor y el 14% no habían mejorado o estaban peor. En el SII-E se siguieron solo 79 pacientes y en el SII-M 48 pacientes, siendo los resultados algo peores que en el SII-D, aunque más de un 60% de los pacientes tenían una mejoría significativa (estaban muy bien o mejor con dieta excluyente) independientemente del tipo de intolerancia que tuvieran.

 

Conclusiones finales:

  • El test de H2 espirado es un test fiable, no invasivo, barato y de alta rentabilidad diagnóstica si se realiza por personal entrenado.
  • Tiene valor cuantitativo ya que mide la cantidad de los productos de la degradación de las bacterias en forma de gas (Hidrógeno)
  • Pero sobre tiene valor cualitativo ya que valora los síntomas y los puede correlacionar con los incrementos de H2 espirado, lo que lo convierte en un test funcional y no una mera prueba de laboratorio de análisis clínicos.
  • Las intolerancias a lactosa y fructosa-sorbitol, y también el SIBO, producen síntomas muy similares a otras patologías funcionales como el SII, siendo a veces indistinguibles.
  • Todos estos síndromes clínicos son muy frecuentes y con frecuencia se solapan (hasta en un 70% de los pacientes) por lo que la manera de distinguirlos justifica el uso frecuente de estas pruebas.
  • Además, más del 60% de los pacientes con intolerancias y SII, sea cual sea la intolerancia y el subtipo de SII, mejoran de forma significativa con una dieta excluyente dirigida, aunque los que tienes SII-D e intolerancia a fructosa-sorbitol lo hacen más.